Elevo la mirada y te veo al fondo del pasillo. Te miro fijamente aunque solo puedo ver tu cuello, tu espalda y tu perfil de vez en cuando cuando giras la cabeza. Debes sentirte observado porque has dado media vuelta con tu silla y me has mirado.
Ha habido un silencio pero tu mirada ha llegado hasta lo más profundo de mi ser... es como si ya no hubiese nadie más, como si nada importase... como si tus ojos hubiesen poseído mi cuerpo y mi razón...
Me he levantado y he comenzado a caminar por la oficina. Sabes perfectamente hacia dónde voy... y se perfectamente que vas a venir, puedo notar en el aire la tensión, la excitación... es increíble.
Subo las escaleras hacia el pequeño altillo de una de las salas... casi no puedo ponerme de pie así que decido esperarte de rodillas, casi escondida y controlando mi respiración que se acelera por segundos. Escucho tus pasos, escucho tu respiración...el dulce olor de tu piel me invade y siento como mi excitación crece cada vez más.
Tus ojos se clavan en los míos, me siento prácticamente paralizada por tu mirada. Te acercas y te pones de rodillas frente a mi sin dejar de mirarme. Muerdo mi labio inferior, mi boca se abre lentamente y veo como diriges uno de tus dedos hacia ella. Cierro los ojos saboreando tu dedo índice, lamiéndolo... abro los ojos y te veo observándome, con cara de lujuria, de deseo por hacerme tuya... y yo lo estoy deseando. Ambos sabemos que no podemos hacer ruido, que cualquiera podría ser testigo de este encuentro prohibido y eso nos excita todavía más...
Mi lengua se acerca a tus labios, para dibujar su contorno muy lentamente. Poco a poco avanzo hasta encontrarme con el sabor dulce y ácido de tu lengua, juguetona y atrevida. Mis manos acarician a la vez tu cuello y noto como las tuyas dibujan el contorno de mis pechos... siento un escalofrío y mis pezones se endurecen como nunca... lo notas y puedo sentir un pequeño gemido saliendo de tu boca.
Mientras seguimos besándonos, se escuchan unos pasos en el piso de abajo... nos detenemos, a un centímetro escaso ... controlando nuestra respiración para no hacer demasiado ruido...los pasos se detienen... nuestros corazones parecen salirse de nuestro pecho y en ese momento perdemos el control de la situación...
De repente noto tus dientes en mi cuello, totalmente fuera de tí... primero intento hacer que te controles pero finalmente, decido dejarme llevar y disfrutar del momento, como si fuese lo último en la vida. Me sacas la camiseta y te desprendes ágilmente de mi ropa interior para devorar mis pechos... muerdes mis pezones suavemente primero... un poco más fuerte después... me vuelves más loca de placer a cada segundo que pasa...
11 comentarios
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados
« Desaparezco | Inicio | Vuelo 4306 »

He comenzado a leerlo, pero lo siento, no he podido seguir.
¡¡¡ COÑO !!! Porqué no pones un tamaño de letra más grande. Así no hay quién lea una mierda.
Lo siento :( Tienes razón... voy a subir el tamaño de letra. Gracias por tu comentario :)
a mi me ha gustado y te encontré de casualidad.
Gracias Pablo por tu comentario. Me alegra que te haya gustado :)
Saludos!
un comentario sincero no merece las gracias, las gracias te las doy yo por habérmelo regalado
:)
:) hasta otra noche sra-srta relatos
Hasta otra :) Pablo!
Srta. Relatos :P
hola señorita relatos, pasaba por aquí. Q tal va todo?
:) Muy bien gracias :) y tu, qué tal estás ??
bien, pero supongo que no tanto como tu ¿ya no escribes?